Enseñar la generosidad a los niños

Uno de los aprendizajes qué más les cuesta hacer a los niños es aprender a compartir. Ellos no entienden el sentido de que otra persona toque sus cosas, juegue con sus juguetes o reciba atención de su madre. Tienen un sentido de la propiedad exagerado, en definitiva, pasan por una etapa de egocentrismo y asumen que son el centro de su mundo. Esto se refleja aun mas cuando los niños son hijos únicos, ya que la atención se dirige constantemente hacia ellos. Pero es normal en todos los niños que tienen un sentido de pertenencia hacia sus cosas y es por esto que debemos fomentar la idea de la generosidad desde pequeños.

Lo primero que debemos pensar y reconocer es que los hijos aprenden a través de sus padres, por esto debemos dar ejemplo a nuestros hijos. El ejemplo de los padres es el mejor maestro para ellos. Si tú eres generoso con las personas cercanas a ti, tu hijo se dará cuenta de que es una actitud que debe ‘copiar’. Cuando tu hijo al fin tenga gestos de generosidad, no olvides elogiarle para que comprenda que te alegras mucho por su actitud.  En el caso de que no sean hijos unicos anímale a compartir con sus hermanos. Puedes, por ejemplo, comprar un postre para compartir para tus hijos y que ambos lo partan por la mitad. O si compraste un juguete (en lugar de comprar uno para cada hermano), intentar que sean ellos mismos quienes establezcan períodos de tiempo para disfrutar de él. 

Utiliza juegos populares o juegos de mesa en los que el niño tiene que aprender a esperar su turno. De esta forma entenderá que no siempre puede acceder a sus caprichos y que tiene que aprender a ceder. Por ejemplo, puedes jugar con él a la clásica rayuela, en donde cada niño debe esperar su turno para saltar, a la comba, en donde un niño comparte sus saltador para que todos puedan jugar… o juegos de mesa como el ajedrez, en donde se debe respetar un tiempo y un turno con paciencia. 

Enséñale a entender sus sentimientos y a expresarlos. A nadie le gusta compartir si eso le genera enfado y frustración. Pero si expresa lo que siente puedes hablar con él y explicarle qué debería sentir al compartir. Cuando sea capaz de sentirse bien compartiendo sus cosas, al comprobar la felicidad de otros, entonces, habrás conseguido que sea de verdad generoso. Dales la oportunidad de que hablen y nos cuenten si les molesta compartir con los demás y esta puede ser la oportunidad perfecta para enseñarles a cómo deben compartir y porque esto es importante.

El compartir y la generosidad es algo que viene con práctica cuando reconocemos el verdadero valor de esta y lo importante que es, llegamos a adaptar esta emoción en nuestra cotidianidad y se vuelve una acción reconfortante.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s