Llegó la navidad!

Hay quien dice que la Navidad no es una fecha, sino un estado de ánimo. Sin duda, la Navidad es lo que hagamos de ella durante todo el año… Pero también es el momento ideal para soñar, para ser felices y para estar rodeados de la gente que para nosotros es importante. La Navidad es para sentirla y para vivirla; para respirar su espíritu navideño en el aire que todos compartimos.

Navidad. Pocas palabras logran transmitirnos tantos sentimientos y emociones a la vez; pocas celebraciones simbolizan tanta paz y alegría; pocas fiestas nos hacen estar tan receptivos y soñadores. Pero ella, la Navidad, es diferente. Ella hace de diciembre un mes mágico; un mes donde los problemas y los viejos rencores parecen dispuestos a ser guardados en el cajón del olvido; un mes donde la paz y la felicidad se asoman por la ventana, donde las metas no cumplidas se van por la puerta de atrás, y donde los nuevos propósitos llegan por la chimenea con la intención de convertirse en menos de un año en objetivos logrados. Y no podemos dejar pasar la oportunidad de saborear esa magia.

Durante estos días, en las calles y en los hogares se instala un ambiente de paz, amor y optimismo. Mucha gente olvida los problemas, ríe a carcajadas sin saber muy bien por qué, y se deja invadir por esa sensación de magia que nos hace sentir que los sueños están ahí para cumplirse. Pero a menudo, para muchos, esa euforia se va con la Navidad, y el resto del año se limitan a volver a las viejas costumbres. ¿Qué pasaría si hiciéramos que todo el año fuese Navidad y siguiéramos con ese espíritu navideño en lugar de abandonarlo en enero?

Dijo el artista británico Harlan Miller que “ojalá pudiésemos meter el espíritu navideño en jarros y abrir un jarro cada mes del año”. Tiene mucha razón. La mayoría de las personas en Navidad viven más felices, se llenan de alegría y de propósitos, trazan nuevas metas con ilusión, consiguen relajarse y meditar con resultados más efectivos, son más agradables con los demás, y se vuelven más solidarias y flexibles. Pero, cuando la Navidad se va, entonces vuelven a las antiguas costumbres, a los viejos hábitos, al estrés y la rutina del día a día, a dejar las cosas para más adelante…

Y si la Navidad es para estar feliz, entonces debemos dar importancia a los propósitos. En diciembre nos dejamos seducir por ese ambiente de paz, así que todos apostamos por marcarnos nuevos objetivos. Tenemos ganas de lograrnos, nos decimos que por supuesto haremos todo lo posible y estamos dispuestos a ello. Pero las estadísticas demuestran que la mitad de los propósitos de diciembre se abandonan en febrero o, como mucho, en marzo. No dejes que eso pase. Siempre debemos tener metas para crecer personal y profesionalmente, para madurar constantemente, para ir aprendiendo cada día, para que cuando en un futuro miremos atrás dibujemos una sonrisa. Y la Navidad es la época ideal para empezar con ello.

Esta es la época de las metas, de los sueños, de los “voy a lograr esto” y de las promesas a uno mismo. Navidad es la época donde nacen los deseos… Y tenemos un año para pasarlos a la lista de los “objetivos cumplidos”. La Navidad es para sentir; el resto del año, para actuar. Diciembre es para crear sueños; los otros meses, para lograrlos. Haz que la próxima Navidad esté llena de nuevas metas pero que sea porque estas ya las cumpliste.

Happy little kids in matching red and green striped pajamas decorate Christmas tree in beautiful living room with traditional fire place. Children opening presents on Xmas eve.

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