Romper el molde

Bella Durmiente, Bella, Sirenita, Jasmine, Esmeralda, Tiana, Ana y Elsa… “Las princesas de Disney” es probablemente una de las marcas, aunque no sea tal, más potentes dentro de la industria del ocio infantil. Su secreto, seguramente, es que llevan más tiempo en nuestras casas que nosotros mismos, de forma que son parte arraigada de nuestra cultura. ¿Quién no tiene recuerdos bonitos con estas, y otras, películas (y cuentos) de la factoría del ratón Mickey?

Prueba de la fama de sus princesas es que en las fiestas de disfraces y carnavales siempre abundan y que en muchas casas, los niños heredan la colección de cuentos clásicos de Disney de sus padres o tíos. Da la sensación de que no existieran más princesas de cuento que estas, pero no es verdad, afortunadamente. Y no lo decimos porque estemos en contra de las de Disney, pero la pluralidad y la variedad siempre es una buena noticia, y al menos en la literatura infantil esta es una realidad.

Es bueno porque las niñas y los niños, enriquecen su visión a partir de historias contadas desde distintos puntos de vista. Al fin y al cabo, el esquema Disney es muy reconocible en la mayoría de sus historias, cada una ajustada al contexto histórico del momento en el que se crearon, detalle que no debemos perder de vista los adultos cuando las vemos a través del prisma actual. Completar el repaso histórico que Disney ha hecho del concepto “Princesa” es algo que se puede hacer incorporando cuentos a la librería de tus hijos que lo aborden de forma distinta. Y, de verdad, hay títulos fantásticos, la gran mayoría realmente divertidos también para los adultos que ayudan a educar en la igualdad.

Abrir las puertas de su universo mental, personalidades distintas de las que puedan extraer cosas positivas, a través de la lectura es una herramienta muy potente para que los niños empiecen a coquetear de forma natural y casi sin darse cuenta con la reflexión y la mirada crítica, dos aspectos que serán fundamentales a lo largo de su vida para poder formar su propia visión de las cosas.

En ocasiones no les enseñamos a nuestros hijos el valor de la diversidad y del ser diferente porque estamos acostumbrados a ver un poco de lo mismo. Por esta razón, debemos enseñarle a nuestros hijos libros que rompan el molde de lo normal y lo cotidiano..

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