Pautas de crianza en Dinamarca

Los daneses tienen un concepto que se llama hyggeNo tiene una traducción literal, pero se parece mucho al apapacho y es fundamental para criar niños más felices. Es crear un espacio y un ambiente que vuelva tu casa en el mejor lugar del mundo, un sitio de cariño, de aceptarse y divertirse juntos. Se ha puesto de moda el concepto y se venden velas, cuadros y almohadas para hacer hygge. La verdad es que va más allá de eso.Se considera un concepto emocional más que uno físico. “Cuando entras a un lugar de hygee, igual que cuando entras a una casa y te quitas el abrigo, aquí te quitarías el estrés, los pendientes y la preocupación”. Se trata, explica, de vivir el momento presente y de valorarlo con tus hijos y familia. Es hacer el esfuerzo consciente de dar una pequeña parte de ti a tu familia. ¿Cómo crearlo?

1. Ponle hora y lugar. Saber que tiene límite ayuda a todos a estar presentes de mente y cuerpo.

2. Prende velas. Las velas son básicas en el ambiente danés. Es la señal de que es tiempo de hygge y crean una atmósfera de intimidad y cercanía.

3. Apaga todos tus aparatos: no tele, no teléfono, tableta ni computadora. La música si puede ser parte de hygge.

4. El drama se queda afuera. Habrá otro momento para sufrir por las noticias o angustiarse. Hygge es un espacio seguro para relajarte con tu familia.

5. Piensa en las cosas que te hacen sentir agradecida por tener a tu familia, y en lo que agradeces de cada uno. Siente el amor que tienes por ellos y el que ellos tienen por ti.

6. Es momento de jugar un juego de mesa, de cantar algo, de cocinar algo. Una vez que dejas de sentir que es medio ñoño, lo empiezas a disfrutar muchísimo.

7. Cuéntale a tus hijos historias de cuando eras niño, de lo que disfrutabas, lo que hacías con tus papás, cuéntales sobre sus abuelitos.

Puede que en Dinamarca los niños no sepan leer hasta los seis o siete años, pero en cambio aprenden de forma instintiva solidaridad, cooperación y empatía casi antes que caminar. Gracias a estos programas al aire libre afrontan también sus miedos ─a lo desconocido, a la frustración, a las caídas─ y comienzan a resolver problemas por sí mismos mucho antes que los niños sobreprotegidos de ciudad.

Photo by Markus Winkler on Pexels.com

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