A través de mis ventanas

Este cuento es propiedad de 123pormi.co

¡Extraña!,-  con voz suave murmuran – ¡Es extraña! – dicen maliciosamente los niños en su escuela y en ocasiones los vecinos por su casa.  Aún no comprenden que todos somos diferentes y que las expresiones de rechazo hieren duramente y lastiman tristemente su mente y su alma.

En las mañanas es frecuente sentir el rocío en su vereda, propio del verde y montañoso eje cafetero el cual se viste de árboles arábigos, habitado no solo por las más maravillosas y exóticas aves las cuales despliegan sus alas y colas multicolores, sino que brindan cantos bellos con sonidos suaves, sonoros y diferentes entre sí; – ¡ah! pero también se cuenta con diversos animales que disfrutan del campo plenamente, encuentran y tienen lo necesario para vivir en ese extenso paraíso.

Aún se ve el claroscuro de la luna, pero ella sabe a qué suena la despedida de la noche y la bienvenida aún nuevo día, el sonido de los grillos y chicharras anuncian su encuentro mañanero, solo se escucha el rechinar de las bisagras de una usada puerta que conduce a un corredor de tablas de su vieja casa de bahareque, ella brinca y corre rauda entre la hierba y fría tierra, no le importa salir descalza y vestida aún con su pijama, porque sabe de su cita matutina, y así por mucho tiempo la puesta del sol es muy importante para ella a quien saluda y da la bienvenida elevando así sus manos de forma tierna y juguetona, siempre ríe a carcajadas, danza, salta, pero jamás pronuncia una palabra, al final queda embelesada  como si quisiera perpetuar ese momento, cierra sus ojos elevando su mestizo pero inigualable rostro.  Pasada ya las 8:00 se apresura a casa nuevamente, pues tiene conectado su ritmo circadiano.

Su madre con cariño la acoge ya no dice nada porque sabe los encuentros que ella tiene, y siempre la recibe en su mesa con un huevo, una arepa y su aguadepanela, bañándose y vistiéndose con mucha calma para irse a su escuela, muy pausada sale, mientras todos la aventajan, pero cuando pasan junto a ella carcajean, hablan, la señalan, pero a ella no la aqueja.  Todos piensan que es boba, loca, muda y espantosa, pero ellos no saben realmente que es inteligente, sabia, tierna y amorosa, responsable con la tierra y respetuosa con la gente, jamás sola en su camino esta ella pues siempre la acompañan las hermosas mariposas, las mágicas libélulas, encuentra en su camino grillos, mariquitas, serpientes, arañas, gusanos, pero muy bien sabe ella que saluda y agradece por la presencia de ellos en su vida. 

Ajustada y ordenada es su existencia, conectada con la naturaleza, un don dado a ella, conocido desde el alma, ella sabe que observar, admirar, y respetar es un acto de amor, percibido por sus ojos, que ella llama a través de mis ventanas.

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