Los miedos en los niños

Es normal que los niños tengan miedo a veces. El miedo es una emoción que puede ayudar a los niños a ser cautos. Lo nuevo, lo grande, lo ruidoso o lo distinto pueden dar miedo al principio. Los padres pueden ayudar a los niños a sentirse seguros y a aprender a sentirse cómodos y tranquilos. Las cosas que asustan a los niños van cambiando a medida que ellos van creciendo. A medida que los niños exploran el mundo que los rodea, adquieren nuevas experiencias y afrontan nuevos retos; las ansiedades son casi una parte inevitable del crecimiento.

Según un estudio, el 43 % de los niños entre 6 y 12 años tienen muchos miedos y preocupaciones. El miedo a la oscuridad, particularmente a quedarse solos en la oscuridad, es uno de los temores más comunes en este grupo de edades. Lo mismo sucede con el miedo a los animales, como los perros grandes que ladran. Y con esto no queremos decir que estos miedos van a desaparecer o que solo permanecen durante la niñez, por el contrario, estos miedos pueden trascender a una adultez, lo digo de manera personal, esta es la etapa en la que aun tengo múltiples miedos, las alturas, el mar abierto, las arañas y muchos mas. Pero no podemos permitir que los miedos nos paralicen, debemos enseñarles a nuestros hijos a enfrentarlos o reconocerlos, saber que ahí están y que haremos lo posible para superarlos poco a poco.

A veces los miedos pueden volverse tan extremos, persistentes y focalizados que se convierten en fobias. Las fobias, que son miedos intensos e irracionales, pueden llegar a ser persistentes y debilitantes, y a influir e interferir de manera significativa en las actividades diarias habituales de un niño. Muchas personas relacionan las fobias con la edad adulta, pero estas pueden ser desarrolladas desde pequeños, cuando un miedo no es enfrentado y se repite constantemente este puede convertirse en una fobia, en algo que los niños no quieren ver ni en sus pesadillas mas grandes, son miedos no confrontados.

Como parte del plan de tratamiento para las fobias, muchos terapeutas sugieren exponer al niño al origen de su ansiedad en pequeñas dosis, que no representen una amenaza. Con la orientación de un terapeuta, un niño que le tiene miedo a los perros podría comenzar por hablar de este miedo y mirar fotografías o un video sobre perros. Luego, podría observar a un perro real detrás de la seguridad de una ventana. A continuación, con uno de los padres o un terapeuta a su lado, podría pasar unos minutos en la misma habitación con un cachorro tierno y amistoso. Finalmente, descubrirá que puede acariciar al perro y luego se expondrá a situaciones con perros más grandes y desconocidos. Este proceso se llama desensibilización, lo que significa que su hijo será un poco menos sensible al origen de su miedo cada vez que lo enfrente. Como padres debemos apoyar a nuestros hijos y no creer que un miedo se ira por si solo, debemos ayudarlos a enfrentarlos y a que logren tener una vida tranquila sin tantos miedos ni fobias.

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