Pautas de crianza en Brasil

Los índices de divorcio en Brasil han seguido una tendencia de constante aumento desde su legitimación en diciembre de 1977. Según las estadísticas del IBGE, en 1995 uno de cada cuatro casamientos realizados en los últimos diez años terminó en divorcio. El panorama general del país indica que el total de divorcios creció el 55,9% entre 1991 y 2002, siendo que las separaciones aumentaron el 30,7% y los casamientos registraron una baja de 4%. Datos obtenidos por el IBGE en 2002 indican que los brasileros «reciclan» la vida privada repetidas veces permaneciendo casados, en promedio, por diez años y medio. En relación a los aspectos legales, algunas alteraciones recientes del Código Civil en Brasil permitieron el divorcio después de dos años de la separación de hecho o un año después de la separación judicial. Otra nueva norma fue el fin de la prohibición del divorcio antes del término de la división de bienes. Además de esto, quien pide el divorcio sin comprobar la culpa del otro no pierde el derecho a la pensión alimentar. El nuevo Código Civil permite la separación luego de un año de la realización del casamiento.

Más de la mitad de los divorciados en Brasil sigue en dirección a una nueva unión aunque existan diferencias significativas entre hombres y mujeres, como ya mencionamos anteriormente para el caso argentino. El IBGE indica que el número de recasamientos pasó de 47 mil en 1984 para 95 mil en 2002. La mayoría de las investigaciones indican que son las mujeres, preponderantemente, quienes entran con el pedido de divorcio. Esto puede estar relacionado a múltiples factores aunque, sin duda, camina paralelamente a la inserción femenina en el mercado de trabajo. Este nuevo panorama caracterizado por altas inversiones en materia educativa y nuevas ganancias laborales favoreció una mentalidad más independiente y menos dispuesta a soportar un casamiento desfavorable.

Brasil también comienza a sentir la revolución de la participación femenina en el mercado de trabajo principalmente a partir de la década de los años 70. En los años 80 vislumbramos un cambio progresivo en la captación de mano de obra femenina en el mercado laboral con el empleo de mujeres casadas y en edad adulta – entre 30 y 39 años. Según los indicadores de trabajo y rendimiento, la tendencia de crecimiento de la participación femenina en el mercado de trabajo no se detuvo: el porcentaje femenino del total de la PEA  era de 42,5% en 2002, principalmente en los centros urbanos y en las Regiones Sur y Sudeste. La mayor presencia en el mercado de trabajo de mujeres en edad adulta también se confirmó en Brasil.

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