Pautas de crianza en Venezuela

Desde los años setenta, un grupo de investigadores e investigadoras venezolanos se han dado a la tarea, de forma muy competente, de presentar una propuesta de estudio de las familias venezolanas. El tema ha sido de particular interés entre los investigadores, pues casi todos coinciden que la familia venezolana, especialmente en sectores populares, dista de tener la estructura que caracteriza a la familia en el resto de las sociedades occidentales.

La familia ‘nuclear’ o tradicional, conformada por la madre, padre e hijos, es la estructura que prevalece en buena parte de las sociedades occidentales. Mientras que la familia ‘extendida’ es una forma de organización social donde varios hermanos comparten el mismo hogar con sus hijos y esposas, así como también con los padres, y dependiendo del contexto, la familia extendida puede estar conformada por varias generaciones, la familia nuclear es aquella conformada por el hombre, la mujer, y sus hijos. Esto no quiere decir que en las sociedades occidentales modernas sólo los padres, hijos, hermanos y cónyuges son parientes. Efectivamente, la sociedad occidental moderna conoce bien las relaciones entre primos, suegros, tíos, etc., pero el tipo de organización social fundamental es la familia nuclear: es en torno a ella como el individuo pasa buena parte de su vida.

La falta de fortaleza de la familia monogámica, propicia que el hombre transite en torno a varias mujeres  y por extensión, en torno a varias familias, sin terminar de establecerse en ninguna. Así, el padre se desentiende de sus hijos, y la mujer asume la responsabilidad casi total en la crianza de los niños. El padre queda así virtualmente ausente del núcleo familiar, y la madre se convierte en el eje de la vida familiar. De esto se desprende que la familia venezolana sea ‘matricentrada’, a saber, el modelo de organización familiar donde, con la virtual ausencia del padre, la madre acapara el mundo emocional del individuo.

La madre, constituye el eje de los mundos emocionales de los venezolanos. Por complejas razones históricas a las cuales volveremos más adelante, Moreno sugiere que, siglos de tradición familiar han propiciado que la pareja como institución, nunca consiga suficiente fortaleza y estabilidad entre los venezolanos. Así, el eje de la estructura familiar es, y muy seguramente, seguirá siendo la madre, pues la virtual ausencia del padre no permite que sea de otra manera. El nexo que el hombre venezolano mantiene a lo largo de su vida es con su madre. El hombre venezolano siempre será hijo, mucho más que esposo o padre.

Este fuerte nexo ‘madre-hijo’, sostiene Moreno, propicia que el hombre venezolano nunca se entregue de lleno a relaciones con otras mujeres; por ello, sus relaciones conyugales siempre son inestables. La madre, por su parte, alimenta en el hijo esta virtual ausencia en la vida familiar, pues de ese modo logrará que el hijo mantenga toda la vida una íntima conexión con ella. El mundo del venezolano es el mundo de la madre. El venezolano siente un vínculo especial no sólo con la madre, sino con todos los otros elementos que se acercan a ella: sus hermanos uterinos, sus parientes matrilaterales, la casa de la madre, etc. La mujer, por su parte, se emancipará de la madre a temprana edad, pues ella misma aspira ser madre, reproduciendo así la estructura familiar prevaleciente.

Photo by Alexandr Podvalny on Pexels.com

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s