Trastornos Motores

Los trastornos motores se caracterizan por la presencia de algún déficit en el desarrollo de las habilidades motrices o la aparición de movimientos estereotipados o repetitivos no adaptativos.  Se manifiestan durante los primeros años de vida y reflejan una alteración en el desarrollo del sistema nervioso. (Tellez, 2016)  Los tics se definen como movimientos repetitivos, no rítmicos y estereotipados resultantes de contracciones musculares súbitas abruptas e involuntarias, los más comunes afectan la cabeza y el cuello, seguidos por los que ven afectados sus brazos y manos.

Las personas con trastornos motores se identifican en ellos movimientos torpes, bruscos, incoordinados, se les dificulta hacer actividades en la vida diaria (vestirse, escribir, jugar).

(Nieto-Pico AM., 2019) nos dicen que el diagnóstico es eminentemente clínico, se requiere la historia clínica y la observación para realizar un adecuado diagnóstico diferencial con otros trastornos hipercinéticos del movimiento. 

Las causas de dichos trastornos son por la disfunción de vías dopaminérgicas en los ganglios basales, también en las vías del neuroinhibidor GABA, contribuyendo a la disfunción de los circuitos córtico-estriatal y talámico cortical.

Trastornos del desarrollo de la coordinación, según criterios de DSM-5 (Association, 2014)

  1. La adquisición y ejecución de habilidades motoras coordinadas está muy por debajo de los esperado para la edad cronológica del individuo y la oportunidad de aprendizaje y el uso de las aptitudes.  Las dificultades se manifiestan como torpeza (p. ej., dejar caer o chocar con objetos) así como lentitud e imprecisión en la realización de habilidades motoras (p. ej., coger un objeto, utilizar las tijeras o los cubiertos, escribir a mano, montar en bicicleta o participar en deportes).
  2. El déficit de actividades motoras del Criterio A interfiere de forma significativa y persistente con las actividades de la vida cotidiana apropiadas para la edad cronológica (p. ej., el cuidado y mantenimiento de uno mismo) y afecta a la productividad académica/ escolar, las actividades prevocacionales y vocacionales, el ocio y el juego.
  3. Los síntomas comienzan en las primeras fases del período de desarrollo.
  4. Las deficiencias de las habilidades motoras no se explican mejor por la discapacidad intelectual (trastorno del desarrollo intelectual) o deterioros visuales, y no se pueden atribuir a una afección neurológica que altera el movimiento (p. ej., parálisis cerebral, distrofia muscular, trastorno degenerativo).

Trastorno de movimientos estereotipados:

  1. Comportamiento motor repetitivo, aparentemente guiado y sin objetivo (p. ej., sacudir o agitar las manos, mecer el cuerpo, golpearse la cabeza, morderse, golpearse el propio cuerpo).
  2. El comportamiento motor repetitivo interfiere en las actividades sociales, académicas u otras y puede dar lugar a la autolesión.
  3. Comienza en las primeras fases del período de desarrollo.
  4. El comportamiento motor repetitivo no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia o una afección neurológica y no se explica mejor por otro trastorno del desarrollo neurológico o mental (p. ej., tricotilomanía (trastorno de arrancarse el cabello), trastorno obsesivo compulsivo).

Especificar si:

Con comportamiento autolesivo (o comportamiento que derivaría en lesión si no se emplearán medidas preventivas).

Sin comportamiento autolesivo

Especificar si:

Asociado a una afección médica o genética, un trastorno del desarrollo neurológico o un factor ambiental conocidos) p. ej., síndrome de Lesch-Nyhan, discapacidades intelectuales (trastorno del desarrollo intelectual), exposición intrauterina al alcohol).

Nota de codificación:  Utilizar el código adicional para identificar la afección médica o genética, o trastorno del desarrollo neurológico asociado.

Especificar la gravedad actual:

Leve:  Los síntomas desaparecen fácilmente mediante estímulo sensorial o distracción.

Moderado: Los síntomas requieren medidas de protección explicitas y modificación del comportamiento.

Grave: Se necesita vigilancia continua y medidas de protección para prevenir lesiones graves.

Trastornos de tics

Nota:  Un tic es una vocalización o movimiento subido, rápido, recurrente, no rítmico.

Trastorno de la Tourette. 

  1. Los tics motores múltiples y uno o más tics vocales han estado presentes en algún momento durante la enfermedad, aunque no necesariamente de forma recurrente.
  2. Los tics pueden aparecer intermitentemente en frecuencia, pero persisten durante más de un año desde la aparición del primer tic.
  3. Comienza antes de los 18 años.
  4. El trastorno no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., cocaína) o a otra afección médica (p. ej., enfermedad de Huntington, encefalitis posvírica).

Trastorno de tics motores o vocales persistente (crónico)

  1. Los tics motores o vocales únicos o múltiples han estado presentes durante la enfermedad, pero no ambos a la vez.
  2. Los tics pueden aparecer intermitentemente en frecuencia, pero persisten durante más de un año desde la aparición del primer tic.
  3. Comienza antes de los 18 años.
  4. El trastorno no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., cocaína) o a otra afección médica (p. ej., enfermedad de Huntington, encefalitis posvírica).
  5. Nunca se han cumplido los criterios de trastornos de la Tourette.

Trastorno de tics transitorio.

  1. Tics motores y/o vocales únicos o múltiples.
  2. Los tics han estado presentes durante menos de un año desde la aparición del primer tic.
  3. Comienza antes de los 18 años.
  4. El trastorno no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., cocaína) o a otra afección médica (p. ej., enfermedad de Huntington, encefalitis posvírica).
  5. Nunca se han cumplido los criterios de trastorno de la Tourette o de trastorno de tics motores o vocales persistente (crónico).
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Bibliografía

Association, A. P. (2014). Guía de Consulta de los Criterios Diagnósticos del DSM-5. Washintong: APA.

Nieto-Pico AM., R.-V. A.-B. (2019). Trastornos por tics en niños: un caso con retraso diagnóstico. Rev. CES Medicina, 126:133.

Tellez, M. G. (2016). Neuropsicología de los trastornos del neurodesarrollo. Bogotá D.C.: Moderna.

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