
Categoría: Cognitivo
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Canalizar las habilidades de tus hijos
Cuando somos pequeños, no somos conscientes de lo extraordinarios que somos. Todo es nuevo para nosotros y no logramos reconocer que algunas de nuestras habilidades son únicas y maravillosas. En ese momento dependemos de nuestros padres para que nos den un apoyo extra, para que nos ayuden a canalizar esas habilidades que ven despertar en nosotros y orientarlas hacia algo positivo. Ya sea una habilidad artística, científica o algo completamente diferente, los niños, entre más exploran el mundo, más descubren, reconociendo así novedades constantes que nosotros, como adultos, no solemos notar con tanta frecuencia.
Cuando somos padres, nos cuesta ponernos de nuevo en los zapatos de nuestros hijos. Después de todo, ya crecimos, ya tenemos nuevas responsabilidades y, a veces, priorizar el bienestar de nuestros hijos desde nuestra perspectiva adulta nos impide ver el mundo a través de sus ojos.
Pero es normal, a todos nos pasa. Si fuéramos perfectos, este mundo sería mucho más fácil y todos tendrían hijos. Sin embargo, hay momentos en los que la vida nos pone retos en el camino, y a veces ese reto es un rompecabezas. No podemos ver la imagen completa hasta que terminamos de armarlo, y todas esas piezas que no entendíamos cómo encajaban, al final, forman una imagen hermosa.
Para hablar sobre este tema, quiero contarles una historia.
Pepe es un niño de unos 6 o 7 años bastante inquieto en la escuela. Aunque está muy interesado en aprender, sus padres reciben constantes llamadas porque él no logra concentrarse en clase y termina distrayendo a sus compañeros. Sus padres creen que es algo relativamente normal. «Es un niño, simplemente tiene energía de sobra», piensan, así que no le dan demasiada importancia. Solo le dicen que preste más atención en clase y continúan con su rutina diaria.
Por las tardes, Pepe asiste a un grupo de tutoría donde le ayudan con sus tareas. Un día, llega un poco más ansioso de lo habitual. Y, ¿cómo no? Sus padres lo regañaron y él no entiende bien qué hizo mal. Su profesora nota su carita larga y le pregunta qué sucede.
—Hoy me regañaron porque dicen que me distraigo mucho en clases —responde Pepe con tristeza.
La profesora, que lo conoce bien, se sorprende. Sabe que Pepe es un niño atento y curioso, así que algo no cuadra. Entonces, le hace una pregunta clave:
—¿Tú sientes que te distraes? ¿Qué crees que la profesora ve cuando no estás prestando atención?
Pepe se queda pensando. No es una pregunta fácil para un niño tan pequeño, pero hace su mejor esfuerzo y responde:
—Siempre que estoy en clase de matemáticas y me dan un problema, lo dibujo en mi mente para poder resolverlo. Me parece mucho más fácil, pero creo que me tardo en dar la respuesta y la profesora cree que estoy pensando en otra cosa.
—¿Y en la clase de español? —pregunta la maestra.
—Trato de dibujar siempre la teoría para no olvidarla. ¡Mira!
Pepe le muestra a la profesora un dibujo muy lindo. A simple vista, podría parecer un simple garabato, pero la realidad es que Pepe estaba ilustrando la estructura de las oraciones: el sujeto, el verbo y el predicado. Fue en ese momento que la profesora tuvo una revelación.
Quiero dejar aquí la historia para que cada lector saque sus propias conclusiones por unos minutos. No todos nos daríamos cuenta de inmediato.
Ahora, antes de llegar a una pequeña conclusión, quiero mencionar algo importante. Toda la vida nos han presentado la escuela como un espacio de educación vertical: cada año subimos de nivel, debemos aprender los mismos temas en la infancia y, si triunfamos en este sistema, seremos inteligentes y adquiriremos el conocimiento básico para la vida. Y, en efecto, la escuela es valiosa y nos brinda aprendizajes maravillosos. PERO, y esto es clave: no siempre canaliza bien nuestras habilidades para aprender de la mejor manera.
Hemos hablado muchas veces de que cada niño es un mundo diferente. De la misma manera, no todos aprenden al mismo ritmo ni con los mismos métodos. Es comprensible que en un colegio sea difícil personalizar la enseñanza para cada estudiante, y también lo es para los profesores identificar las habilidades particulares de cada alumno cuando tienen tantos a su cargo.
Lo que quiero decir con todo esto es que Pepe no era desatento, ni hiperactivo, ni le faltaba disciplina. Pepe simplemente descubrió una forma de aprender que nadie le había enseñado: a través del dibujo.
A veces nos cuesta salirnos de lo tradicional y explorar nuevas formas de enseñar porque desconocemos lo que hay más allá. Pero creo que el llamado a la acción hoy es sencillo: escuchemos más a nuestros hijos. Hagamos preguntas, aunque no estemos seguros de si tendrán una respuesta. Nos pueden sorprender.
Si vemos que nuestros hijos tienen dificultades de aprendizaje, observemos. Antes de asumir que «no es aplicado» o «no presta atención», preguntémonos: ¿será que el método de enseñanza de la escuela no es el mejor para él? Pongámonos en sus zapatos. Recordemos cómo era estar en la escuela y preguntémonos: si mis habilidades hubieran sido canalizadas de forma diferente, ¿dónde estaría hoy?
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Actividad días de la semana
Gross motor skills
Gross motor skills are critical to children’s physical and motor development and refer to skills that involve large, coordinated movements of major body muscles, such as those of the legs, arms, and torso. These movements are essential for performing everyday activities and for a child’s overall development. Gross motor skills include skills such as walking, running, jumping, and climbing, which are crucial for growth and physical well-being. Here we explore some activities and strategies to encourage gross motor skills in children and how they contribute to their overall development.
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La estimulación de la motricidad fina en los niños es crucial para su desarrollo integral ya que estas habilidades son fundamentales para una variedad de actividades diarias y académicas. La motricidad fina implica el uso preciso de los músculos pequeños, especialmente los de las manos y los dedos, para realizar tareas que requieren coordinación y destreza. A continuación se presentan algunas estrategias y actividades para estimular la motricidad fina en los niños, contribuyendo a su desarrollo físico y cognitivo.
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