Cuentos sobre valores: Caridad

Llegó diciembre, y con este mes las buenas intenciones de la familia Marín, en especial de Milagros, una niña de siete años, única hija, la llamaron así porque su madre milagrosamente quedó embarazada de ella, los médicos le habían dicho que no podrían tener hijos, cuando logró desafiar la ciencia y quedar embarazada, el mundo de ellos les dio un giro completo y la familia se desbocó a cuidar y proteger la niña, en casa de la abuela materna también era única nieta, no le faltaba nada, le sobraba todo, pero los padres pese al amor que le tenían no eran ciegos frente a la educación que recibía y uno de los mayores temores era que creciera siendo una niña egoísta y poco caritativa, que no fuera una niña preocupada por el otro, así que los padres y abuelos querían hacer un diciembre más significativo y diferente donde ella mas que recibir diera al otro para enseñarle el valor y la alegría del dar al que más necesita y no dar cualquier cosa, sino lo mejor de cada uno, pues tuvieron un diálogo muy importante con su niña y la jornada era regalar ropa, donar a los más necesitados lo que no se use pero en buen estado, los padres de la niña empezaron a regalar ropa que ya no usaban y le dijeron a su hija ¿deseas ayudarnos? Inmediatamente Milagros feliz dijo que sí, cuando los padres terminaron preguntaron a la niña si quería hacer lo mismo y dijo feliz a sus padres ¡de una!, escogieron ropa en buen estado que le quedaba pequeña o con la que ella no se sentía muy cómoda, la mamá y el papá dijeron que iban a regalar unos objetos de la habitación, estudio, cocina que ya no usaban y la invitaron a ella a regalar juguetes que ya no usara, Milagros para distraerlos dijo que se sentía cansada y que no participaría, para que ella no lo sintiera como presión, ni se desmotivara los padres dijeron ¡tienes razón, mañana lo hacemos!.  Al día siguiente invitaron a Milagros a un albergue a dejar la ropa y mercado para la gente más necesitada y sintió alegría al ver que podía ser de ayuda para otras personas, el sentimiento de poder dar le daba más felicidad que recibir, cuando llegaron a casa Milagros le dijo a sus padres, ¡bueno, ahora sí, manos a la obra! a regalar juguetes que no use, la madre le dijo muy bien Milagros y nuevamente le recordó no dar lo dañado, donar lo que aún está bueno pero que ya no desea, sacaron dos bolsas grandes de juguetes, los padres fueron a comprar otros y llevaron juguetes y dulces a una fundación de niños y niñas desamparados.  Para Milagros fue la mejor navidad, tan inolvidable que ha medida que iba creciendo más se iba motivando a ser un apoyo para las demás personas y tener caridad con los seres más necesitadas.

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Cuentos sobre valores: Confianza

¡Por fin! Habían llegado las competencias nacionales de gimnasia y Sarita la niña mas pequeña de la competencia estaba lista para dar todo de ella, desde los cuatro años entrenaba gimnasia, lo hacía con gran motivación, a medida que crecía lo realizaba diariamente por largas horas, pero como era lo que tanto amaba no sentía agotamiento, realmente parecía un “resorte”, esta capacidad y disciplina la ayudó a dominar rápidamente el salto del potro, las barras asimétricas, las barras de equilibrio y el suelo.  Siempre animaba a las compañeras para darles confianza y al entrenador le daba un pequeño golpecito en el hombro y suavemente le decía “confía”, cuando iniciaban las competencias le gustaba decir en voz alta a sus compañeras ¡vamos con toda¡, y no era por que subestimara a las otras competidoras, sino que era la confianza que tenía en su entrenador, compañeras de equipo y lo más importante en ella misma.  Las otras gimnastas eran altas y delgadas lo que las favorecía mucho mientras Sarita de estatura baja y contextura gruesa, pero eso ella lo tomaba como un reto y les cuento lo asumía a toda cabalidad.  Cuando a la niña le preguntan a que atribuye sus éxitos y confianza, siempre refiere a sus padres como ejemplo de vida, manifiesta que son claves la han acompañado y ayudado, le enseñan que los demás no ponen estándares en ella, sino que ella es quien debe retarse.  La competencia ese año fueron un éxito, abriendo puertas a competencias a nivel internacional, Sarita sigue entrenando con tenacidad porque su meta es llegar a los juegos olímpicos y ella cada día repite a su entrenador y compañeros ¡vamos con toda! Yo confío.

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Cuentos sobre valores: fe

Para el pequeño tití fue durísimo ser vilmente raptado de su familia y de su casa en el amazonas, ya los micos más grandes habían hablado sobre el tema, pero jamás se imaginó que iba a ser una victima del tráfico de animales, siempre los parientes micos decían que los llevaban a lugares muy lejanos, tan lejanos que es imposible volver a ver a algún miembro de la manada o tan siquiera poder pisar nuevamente tierras amazónicas, él recordaba y lloraba en su jaula, aún un poco sedado brincaba torpemente en la jaula y movía los abarrotes sin que nada pudiera pasar, cuando volteó a mirar a su alrededor estaba el lugar lleno de jaulas con todo tipo de animales, de hecho algunos conocidos, cuál de todos más abatido, se habían dado al dolor de perder la libertad, su manada y su tierra.

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Cuentos sobre valores: Felicidad

Mientras hacía la fila para vender su reciclaje Jazmín le decía a una conocida, yo durante todo el año estuve muy juiciosa, a mí no me gusta que me coja la menguante y a la hija mía desde febrero le estoy preguntando que quiere de regalo de navidad, ella me dijo que una casa de muñecas y en julio la muy antojada me dijo que un armo todo en forma de tubos, ella es feliz con los juguetes que le hago, en el patio de atrás de la casa donde guardo el reciclaje tengo como dos bolsas llenas de tubos de papel higiénico y como cuatro cajas de cartón desbaratadas, cuando la acuesto a dormir para que vaya al otro día a la escuela, yo despliego toda mi creatividad y amor por esos regalos, para mí fue frustrante de pequeña  que mi mamá no me pudiera dar regalos, la comprendo era muy pobre y no tenía mente para pensar en cómo hacerlos, pero bueno, gracias a Dios la vida me mandó inteligente y llena de talentos, yo creo que tengo una artista metida en mí, el armo todo lo estoy pintando precioso con flores y estrellas de colores bien alegres, para que ella arme carros, casas, edificios, puentes, robots, mejor dicho lo que ella quiera, además uso cartulinas y palitos para poder que queden bien engarsaditos y no se le caigan los armo todo y de pronto se le desbarate y en el cartón voy a hacer la casa de muñecas de la barbie, esa que sale en televisión, yo en cada venta de reciclaje ahorro un poquito de plata para comprar los materiales que necesito pintura, colbón, silicona líquida, mejor dicho en eso ya se me ha ido un montón de dinero para hacer esos juguetes, es que son caros, pero bueno no importa con tal de que mi niña quede feliz y juegue con ellos, mejor dicho ¡pobres pero orgullosos!, y quién dijo además que los pobres no nos podemos dar esos lujos, claro que sí, definitivamente todo el mundo no se da esos gustos.  La gente la miraba sorprendida con la alegría que contaba eso, la señora a la que le contaba Jazmín su historia pensaba, pero porqué tan feliz si no son los juguetes originales, además ¿cómo una niña podría ser feliz con cartón pintado?  Llegó navidad y con esto los regalos, la mamá había empacado muy bien el armo todo en bolsas negras plásticas y la casa la envolvió en papel Kraft, pero con moños rojos grandes y unas bellas tarjetas hechas a mano por Jazmín.  Tenían un árbol hermoso hecho de chamizos y forrado en algodón, con alguna que otra bolita navideña y una luz que había comprado con esfuerzo y un hermoso pero pequeño pesebre, la niña cuando vio esos regalos tan grandes y que eran para ella, bailaba de la felicidad y Jazmín bailaba con ella, lograr darle a su hija lo que había pedido, con tanto anhelo.  Al día siguiente la niña se levantó corriendo a destaparlos ¡oh! Sorpresa lo que tanto había pedido, la mamá jugó con su hija todo el día, y meses posteriores, realmente la madre había logrado darle felicidad a su hija, quién expresó ¡mamá, es el niño Dios más inolvidable de mi vida, soy muy feliz con estos regalos tan hermosos!, su madre sintió que había cumplido y ahora le esperaba el próximo diciembre superar este reto, le sobraba motivación a esta gran artista.

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Cuentos sobre valores: Generosidad

Trotamundos iba por el mundo con su canal de YouTube, había recorrido kilómetros y kilómetros de distancia, siempre había querido conocer las diferentes culturas y los modos de crianza de los hijos en las familias, eran muchas las inquietudes que tenía y se preguntaba ¿qué diferencia habrá en cada familia de cada continente? ¿Será que todas las familias son tan afectuosas en todas partes? ¿todos los niños de todos los continentes jugarán igual, buscarán las mismas diversiones y juegos?, ¿Qué oportunidades tienen los niños en cada país y en qué países no son atendidos adecuadamente? ¿Los niños pobres del mundo serán infelices y los niños ricos del planeta serán muy felices?, en fin, preguntas que se iba haciendo en cada viaje y que lentamente iba resolviendo, A Trotamundos le escribían muchos seguidores unos le decían eres un soñador, otros eres un loco y muchos otros lo admiraban pues lo veían muy valiente, yendo y viniendo con poco dinero, sin hablar el idioma de muchos países, tan sólo el inglés, buscando corazones generosos que lo escucharan y lo ayudaran, y pues también Trotamundos sabía corresponder tanta generosidad siempre buscaba lo mejor  con cada país, hablaba de lo positivo de cada uno, cuando llevaba tres años viajando por el mundo, tenía tantos seguidores que el dinero llegaba sin ninguna dificultad y Trotamundos tocado en su corazón por muchas familias a las cuáles había conocido y con quién había establecido fuertes vínculos, empezó a ayudarles de diversas formas con educación, alimentación, aportando para hacer pozos de agua, con paneles de energía solar, con emprendimiento, en fin fueron tantas las ayudas brindadas, que aún hoy día lo hace, su corazón es tan grande que para él no hay fronteras, para él lo más importante es brindarle a las personas una vida digna, Trotamundos se ha hecho tan famoso que las personas le siguen abriendo no sólo las puertas de sus casas, sino sus corazones.  Aquella persona que entrega de forma desinteresada y generosa, recibe de lo que siembra.

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Cuentos sobre valores: Honestidad

Matías durante una semana se observó desmotivado y cansado, llegaba a la escuela a dormir, un día la maestra al ver esa constante en el niño se le arrimó y le dijo Matías ahora que termine la clase debemos conversar, una vez dicho esto, el niño se volvió a dormir encima del escritorio, la maestra no le llamó la atención porque sabía que algo sucedía con él, cuando dialogaron ella le preguntó qué sucedía, manifestándole su preocupación al verlo dormir durante esa semana casi diariamente en su clase, el niño fue muy honesto con su maestra explicándole que se quedaba hasta tarde en el celular de su abuelo jugando videojuegos y que lo estaba haciendo todos los días hasta la madrugada.  La maestra preguntó que, si los padres o abuelos no le controlaban los horarios para estar frente a las pantallas, manifestando que no, Matías fue muy honesto con su maestra y dijo que cuando ellos se dormían el cogía sin permiso el celular, por tanto, no se daban cuenta que se quedaba hasta tarde.  La maestra al escuchar esto citó a la madre, abuelo y al niño, en ningún momento el niño negó lo sucedido, todo lo contrario contó todo lo que estaba pasando, lo primero que hizo la maestra fue agradecerle a Matías por su honestidad, se le orientó a la familia de poner reglas y generar hábitos saludables en especial a los niños que están en crecimiento, mayor acompañamiento y al niño se le concientizó frente a la importancia de ser responsable con él mismo teniendo horas de sueño apropiados para crecer sanos y fuertes.  La familia salió muy comprometida y Matías mucho más, en los días posteriores se le observo más participativo y activo, comprendiendo que el cuidado de la salud es clave para la vida.

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Cuentos sobre valores: Optimismo

La rana invitó a cenar a su círculo de amigos más cercano, quería celebrar con ellos cinco años de hermosa amistad, entre ellos pantera, ciervo, elefantito, jabalí, jirafa y la iguana que no puede faltar, les había preparado ricos manjares, aunque un poco medido el alimento, lo había porcionado de acuerdo a tamaños, todos fueron llegando uno a uno, y por último entró la iguana, todo el grupo se llevó una sorpresa cuando ella llegó acompañada de su prima iguanitica, la presentó a sus grandes amigos y en silencio se excusó ante su amiga la rana diciéndole:  iba a salir para acá, cuando ¡zas¡ me llegó de sorpresa y como viene de otra ciudad pues no la podía dejar sola y yo tampoco me quería perder tan bello momento. La iguanitica, empezó a mirar a todos por encima del hombro y ponía cara de incomodidad, le dijo a su prima la iguana: ¡ole! que son estos amigos tuyos tan raros, por qué no te juntas con animales de la misma clase tuya, acá realmente siento que ¡chillamos y sobramos!;  la iguana trató de calmar a su prima iguanitica y le dijo: ya iguanitica, conócelos y verás lo divertidos y amables que son, realmente son mis mejores amigos; y después de decir eso se fue a bailar con sus amigos, armaron un círculo, la prima iguanitica se quedó en la silla observándolos muy sorprendida y molesta, cuando iguana se acercó le dijo: no darles pena como se mueven todos de extraños y ridículos, iguana suspiro y entre dientes le comentó: ya, tranquila relájate, tú te haces el ambiente, únete a ellos y veras lo divertidos que son;  empezaron todos a cantar al Karaoke y la iguanitica se tapaba los oídos, los amigos de iguana le preguntaron que sí estaba enferma y ella respondió:  no me gusta tanto ruido y escándalo, vamos es a terminar sordos, así que decidieron apagar el karaoke, cuando se acercó su prima iguana le dijo: ¡ay, no hay derecho! como cantan todos de grotesco, la prima iguana dijo:  relájate y únete a la diversión verás lo rico que pasas, ellos son mis mejores amigos; llegó el momento de destapar los regalos que entre ellos se habían dado, estaban felices por tan bellos presentes, iguanitica le dijo a su prima iguana:  no puedo creer que se conocen tanto tiempo y se regalen cosas tan feas y ordinarias; iguana suspiró y suavemente le expresó al oído, iguanitica respira hondo y únete al grupo, verás lo divertido que pasas;  se llegó el momento de la cena entonces rana y jabalí pasaron repartiendo el alimento, cuando llegaron donde iguanitica, ella se levantó molesta y tiró el plato diciéndoles ¡cómo se atreven darme tan poco alimento! ¿Porque a este elefante le dan tanto y a mí no?  La rana inmediatamente se disculpó con iguanitica y le dijo asustada ¡es que tuvimos en cuenta el tamaño!, inmediatamente iguanitica dijo:  a mí que me debe interesar el tamaño, deben darme lo mismo.  Rana salió corriendo hacia la cocina hasta que la iguana dijo con voz fuerte ¡un momento!, nadie se va a mover excepto mi prima iguanitica, le señaló hazme el favor y te marchas ya de acá, tú grosería y actitud no me la aguanto, nos has maltratado toda la noche con tus comentarios desdeñosos y envidiosos, iguanitica dijo: ¡no puedo creer lo que me estas diciendo!, debes ser leal a mí por que soy tú familia; La iguana al escuchar eso le contestó: yo soy leal a quienes son leales a mí, me tratan con cariño, respeto y amor y entre todos sacaron a iguanitica de la casa.  Y cuando ella se fue empezó el karaoke, todos se divirtieron hasta tarde de la noche y se quedaron a dormir en la casa de su amiga la rana.

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Cuentos sobre valores: Perseverancia

El gato Topito insospechadamente se había enamorado de Agatha la gata, quien vivía enfrente de su casa, siempre que reposaban en la ventana se veían, sin embargo la gata Agatha no se había percatado de su presencia, pese a que era un gato grande, espléndidamente blanco, con ojos verdes claros, muy suave y tierno, un tanto tímido, en pocas palabras era ¡precioso¡ todo un príncipe gatuno;  cuando las visitas llegaban a la casa donde vivía, salía corriendo temeroso a esconderse y por nada del mundo dejaba que lo tocaran, dormilón y muy comelón, pero de croquetas, porque no le gustaba cazar y menos comer animales, disfrutaba de la presencia de un adulto mientras comía y en especial cuando podía acariciar con su pelaje los zapatos, ¡sólo los zapatos! porque no le gustaba sentir la piel del humano;  Agatha la gata era muy diferente en su obrar a Topito, le gustaba ser  acariciada por todos los que se le arrimaran y la cogieran, amaba la casería, se había vuelto  muy cercana a dos gatos del barrio, ambos muy rudos, y no se sabía en que casa realmente habitaban, todo el día deambulaban, algunos decían que eran gatos callejeros. Topito les tenía miedo, uno de ellos en alguna ocasión logró entrar a su casa y lo revolcó, lastimándolo y de su hermoso pelaje fueron arrancados un manojo de pelos, desde ese día andaba muy prevenido.  Pese a que Agatha la gata mantenía en compañía de ellos, Topito no quería desistir de su cortejo, lentamente empezó a llamar la atención de ella, Topito lamía durante horas su pelaje, trataba de maullar fuerte, cosa bien difícil, ya que su maullido siempre fue suave y se desvanecía con el viento, más bien con un tono muy por debajo de los maullidos de los otros gatos, brincaba eventualmente sobre la ventana, o giraba tratando de agarrar su cola, elevaba las patas por la reja, obvio mirando que no estuvieran esos dos gatos forajidos por allí cerca.  De tanto perseverar, Topito un día logró que ella se fijara en él, durante largo rato, y a partir de ese día jamás dejó de fijar su mirada en él, Agatha la gata veía un gato diferente a los demás gatos, muy limpio, blanco como algodón, suave y tierno, hasta que lentamente cupido llegó a sus vidas, ambos quedaron enamorados.  Ahora Topito y Agatha la gata tienen dos hermosos gaticos y se la pasan entre las dos casas quienes los quieren, aman y cuidan, de los gatos forajidos jamás se volvió a saber de ellos.

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Cuentos sobre valores: Privacidad

A las 8:00 de la mañana cerraron las puertas de la escuela Felicidad, y aún en el salón 6C faltaba Curramba, era un día decisivo porque estaban en exámenes finales, Joao preguntó por él, aún no había llegado, su compañera Melao dijo en voz alta, ahora que pasaba por su casa vi que les estaban secuestrando los bienes, tengo entendido que su papá y mamá están sin trabajo, y endeudados hasta el cuello, escuché a mis padres que dijeron que el señor hizo unos malos negocios y que no tuvo en cuenta a su familia, negocios que lo llevaron a deprimirse y tomar demasiado licor, tanto es así chicos que perdió su empleo, por irresponsable y la mamá ya unos días atrás había renunciado al trabajo, porque estaba dizque con ataques de ansiedad;  ¡hum! Pues la verdad con esta situación yo ahora sí creo que se ponga más ansiosa, a veces pienso que era por no trabajar, ¿ustedes que opinan chicos al respecto? Todos estaban en silencio escuchando y con los ojos muy abiertos, realmente estaban aturdidos de escuchar a su compañera Melao decir las cosas sin filtro.  Melao al verlos dijo, pero ¡si es la verdad!, yo creo que…y fue interrumpida inmediatamente por su compañero Joao ¡ey, para ya! Estoy sorprendido de ver la manera tan indignante como hablas de la vida privada de nuestro compañero Curramba, que poco compasiva frente a una situación tan difícil, pues si tanto te importa porque más bien no vas y les ayudas a solucionar sus problemas económicos y emocionales, ¿Quién te crees para hablar de forma tan desprolija de una persona y más de nuestro compañero que ha compartido con nosotros más de cuatro años? Los compañeros también reaccionaron y dijeron: sí, Joao tiene razón tus chismes y comentarios dañinos no llevan a ninguna parte, la verdad si eso eres tú, como serán tus padres, pues en últimas son ellos los que te han educado, Joao dijo: ¡Le diré a mamá que no vuelva a tu casa! No vaya y termines contando las cosas de índole personal a otros, si es que no lo ha hecho ya, y la verdad no lo dudaría ni un segundo, no sabes ¿que eso va contra la ley dañar la integridad de un individuo? Joao se dirigió al grupo ¡Chicos! Ahora voy donde Curramba para apoyarlo, ¿Puedo contar con ustedes? Y los compañeros dijeron al unísono: Sí.

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Story: Respect

One day in April, a new student named MinLing arrived at La Esperanza School at just 11 years old. His heart raced at such a young age, feeling scared and timid as he had to face a new culture and new classmates. He only understood the basics of the language. When his teacher introduced him to the group, she said, «Children, I present a new classmate who comes from very far away with his family, from a continent called Asia.» Everyone looked at him attentively—some in admiration of his bravery, others with a desire to get to know him. However, there were those who exchanged looks and laughed. One of them imprudently said, «Teacher, I would like to ask Minmin if it’s true that all little Chinese people eat dogs.» The teacher looked at the child calmly and went to the board, drew a globe, and pointed to the continents, saying, «Look, on our planet, we have five continents: ours, America, and also Europe, Africa, Asia, and Oceania. MinLing comes from the Asian continent, specifically from South Korea.» She showed them where China and South Korea were on the map, clarifying that he is not Chinese but Korean. She immediately asked the boy, «Are you Mexican?» The boy responded promptly, «No, I’m Colombian. So, you don’t like being called from another country?» The boy again said to his teacher, «No, I am from Colombia.» The teacher then said, «Well, just as you like to be called Colombian, he likes to be called Korean. That’s why it’s important to listen first, and if he doesn’t say where he’s from, you can ask him. Besides, it doesn’t matter where we are from; we are all citizens of the world, and people deserve respect.» She also told them that his name is Minling, not Minmin. If he forgets, they can ask again, or he can spell it on the board. She asked Jair, «Do you like being called Jaja?» The boy sighed and said, «No, my name is Jair, and I like my name.» The teacher explained that Minling also likes his name and asked, «What makes you different from him?» Jair looked sadly at the floor. The teacher told Jair that in Colombia, people eat snakes, mojojoy, frog legs, guinea pigs, big-bottomed ants, possums, and many other foods depending on the region and culture. She asked, «Why judge the gastronomy of each region?» Jair looked at the teacher with tears and said, «Sorry, teacher.» She responded, «No, my child, you don’t need to apologize to me, but to Minling. I invite you to be a host and learn about the cultural richness of his homeland. Likewise, teach him the riches of this country, and both can learn. Remember, rewarding bonds are formed when we respect differences, look at each other with humanity, regardless of race, status, profession, social class, religion, or gender.» The teacher looked at the group and said, «Children, this is not just for Jair; it’s a lesson for everyone.» And please, Jair, tomorrow, I need you to present to your classmates about the value of respect.

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