Las dos amiguitas de Yumi le decían que si las nuevas compañeras preguntaban de dónde eran jamás contaran que, del campo, ellas sentían eso como una deshonra, además no querían sentirse menos que sus compañeras, para ellas era importante tener el mismo nivel, ósea citadinas, y ser incluidas sin dificultad. Tomasa y Celina cuando la maestra les dijo que se presentaran y de dónde venían ellas dijeron que eran de una gran ciudad, no hubo reacción por parte de los compañeros, cuando llegó el momento de Yumi de presentarse les dijo con mucho orgullo que había nacido y vivido en el campo, sus padres eran recolectores de café y plátano. Eso fue mágico, los compañeros del salón la miraron con agrado y una de las compañeras dijo a su maestra si podían hacer preguntas, ella lo permitió, esa mañana todas las inquietudes fueron para Yumi, querían saber cómo era vivir en el campo, si sabía sembrar café, que era lo que más extrañaba del campo, si la habían acogido bien en la ciudad, en fin, entre pregunta y respuesta se les fue toda la mañana. Cuando llegó la hora del descanso se fueron donde ella para invitarla a salir, y fue una de las niñas que hizo más fácilmente amigos. Sus compañeras a la salida un tanto molestas, le dijeron que por que no había dicho lo mismo que ellas y Yumi respondió: Mis padres me enseñaron a sentirme orgullosa de mi origen, me siento digna de ser campesina, nosotros aportamos mucho a la sociedad, llevamos alimentos a las mesas de las personas, entonces, ¿por qué debo callar si me siento feliz de ser quien soy? Celina y Tomasa la miraron y se sintieron apenadas con su amiga Yumi, a partir de ese instante nunca más volvieron a negar su origen y donde sea que iban lo decían con mucha dignidad.
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Cuentos sobre valores: Paz
El papá lo llevó hasta la ducha casi entre dormido, “monito” como le decía por cariño ¡ayúdame! sino tú vas a llegar tarde a la escuela y yo al trabajo, sin embargo, al niño le costaba mucha dificultad despertarse completamente, siempre como de costumbre el papá lo ayudaba a bañar, el niño con seis años, cursaba primero de primaria, pese a eso el padre lo bañaba, secaba y vestía, luego le preparaba el desayuno, mientras el niño comía sus alimentos, su papá se bañaba y organizaba, cuando llegaba al comedor alcanzaba a cucharear el alimento de Monito, ya que era muy lento para comer, realmente se tomaba su tiempo, lo más formidable de este padre era su paciencia y amor. La madre del niño, llevaba fallecida tres años de una enfermedad grave, apenas contaba con tres años cuando su madre se fue de este plano. El padre se hizo cargo de su hijo y lo hacía a las mil maravillas, aunque aún extrañaba a su “monita” como le decía a su esposa de cariño. El niño mientras terminaba le dijo a su padre: mira papá te voy a contar por si te ponen la queja mis profesoras, hoy Bolaños me vuelve a molestar y yo no respondo. El padre sorprendido le preguntó que sucedía, y Monito dijo: Bolaños cada que me ve, dice que soy el novio de Nina, y ya le dije que no es mi novia, papá yo lo hice en paz, pero Bolaños quiere la guerra conmigo, así que a partir de hoy también le voy a declarar la guerra. El padre lo miró sorprendido y le dijo mira Monito para pelear se necesitan dos personas, simplemente cuando te diga eso lo ignoras y ya, además tu sabes que esa no es la verdad. El niño lo miro con lagrimas en los ojos y le dijo a mí me molesta que Bolaños me diga eso, y como me molesta siento que me da mucha rabia, es más te cuento que las orejas se me ponen rojas, por eso hoy definitivamente no iré a la escuela sino a un campo de batalla. El padre soltó una carcajada y le dijo ¡ay hijito! ¿quién te está enseñando esas cosas? Monito saltó inmediatamente de la silla y lanzó un puño al aire y una patada para mostrar el despliegue de fuerza que mostraría a Bolaños, mejor dicho, llevaba toda su artillería. No, Monito, no estas autorizado de mi parte para hacerlo, como que voy a tener que controlarte la televisión, esos animes que vez te tienen muy alebrestado. Te haré una pregunta y sabes que tenemos un pacto muy fuerte que nada en el planeta tierra lo puede soltar y es siempre decirnos la verdad, así que dame tu dedito y por papá-hijo, contéstame ¿Te parece linda Nina?, Monito abrió nuevamente sus ojos grandes y le dijo papá es un secreto, sí me parece muy bonita. Entonces ahí tienes la respuesta, realmente Bolaños te está diciendo la verdad por eso estas tan molesto, pues te diré una salida, cuando él te diga nuevamente eso, dile que sí y ya se acaba la guerra y vuelven a estar en paz. Además, Monito quien cuenta que salgas del colegio hoy con novia para que tengas con quien jugar y correr al descanso. Monito lo miró y dijo papá te haré caso. Efectivamente Monito a partir de ese día tuvo compañerita de juego y Bolaños dejó de molestarlo. Nuevamente la paz volvió al colegio.
Sigue leyendo «Cuentos sobre valores: Paz»Cuentos sobre valores: Sencillez
Por fin aterrizó el avión privado al aeropuerto, con tan anunciada y esperada visita, en las afueras estaba atestado de personas, ni una aguja más cabía, el lugar acordonado de punta a punta, guardaban la esperanza al menos de ver un cabello de su ídolo o respirar su mismo aire, los policías motorizados al costado de veinte camionetas con vidrios polarizados, la gente gritaba a todo pulmón “Ronald te amamos”, lo que nadie se esperaba es que el más famoso futbolista del mundo llevara los vidrios de su camioneta abajo y desde adentro se despedía de la gente con la mano y una sonrisa, todo el mundo eufórico por esa estrella tan cercana no solo en presencia sino en su corazón. Cuando llegó al hotel todo el personal lo saludaba y él tan sencillo, cercano, sin tantas ínfulas de ídolo, tomó la iniciativa de acercarse a la gente a darles autógrafos, obvio no podían faltar las fotos, pese al cansancio que traía y al poco tiempo que le quedaba para recuperarse para el juego, lo hacía con todo el fervor y sencillez que lo caracterizaba y más cuando de su público se trataba. Los periodistas hicieron un despliegue de su carisma y sencillez, remarcaban que no era una persona de muchas exigencias. En el partido se le observó conversando de forma muy amigable con sus contendores, se había ganado entre la gente el apodo de “Luz propia”, empieza el partido, con toda la entrega y pasión que lo caracterizaba dio como siempre lo mejor de sí. El estadio ovacionando a tan excelente jugador, y el jugador aplaudiendo a su público, definitivamente un día inolvidable para niños y adultos, agradecían por esa experiencia, todos salían sorprendidos de la sencillez de este jugador de índole mundial que brillaba con luz propia.
Sigue leyendo «Cuentos sobre valores: Sencillez»Cuentos sobre valores: Decisión
¡Jeremías¡ le dijo la madre al joven, te organicé la cita con la hija de mi compañera, pienso que ya es hora de que salgas y conozcas a alguien, no pretenderás quedarte encerrado acá, y si no sales cómo crees que vas a conocer una mujer. Ya te dije que no tengo intenciones de salir con nadie en este momento, espero aprendas a respetar mis decisiones mamá. Lo siento Jeremías ya comprometí mi palabra con ella y a mí no me harás quedar mal. Mamá nuevamente te dije, no me interesa y ya tomé mi decisión. La madre lo miró y antes de salir del cuarto dijo: a las dos de la tarde te espera, ahora te envío la dirección del encuentro y se fue. Jeremías organizó su morral, su camping y se marchó, quería tiempo para pensar sobre su vida y que lo hacía feliz. Ya en el campo el joven tuvo tiempo para pensar, para él era importante enfrentarse a él mismo, dejar sus miedos, reconocerse, equilibrar su ser; disfrutando del aire puro, las montañas, las flores, soplar las flores de diente de león, hacía que sintiera envidia de la flor, volaba libre con el viento, no habían cargas, sólo era, observaba los pájaros sueltos en el cielo, volaban, cantaban y se dirigían donde ellos quisieran sin preocupaciones, disfrutaba el agua del río, puramente fluía y él también quería sencillamente fluir sin que nada detuviera su cauce, esos cuatro días de soledad y silencio fueron suficientes para que él tomara la decisión, agarró sus cosas y retorno a su casa, allí encontró a sus padres reunidos quienes estaban molestos por no haber llegado a la cita con la joven.
Sigue leyendo «Cuentos sobre valores: Decisión»Cuentos sobre valores: Fortaleza
Melina y su perrita terrier Gora habían quedado enterradas en un alud de tierra en su camioneta cabinada, Melina comenzó a gritar y llorar, hasta que su perrita se vino hasta su silla y empezó a lamerle el rostro, ¡ya Gora, estamos en apuros! Ahora no me lamas, ¡Dios mío que vamos a hacer!, nuevamente inicio a gritar y llorar, Gora nuevamente la lamió, hasta que ella se calmó y le dijo ¿Tú me estas consolando? Gora le ladró, Melina respiró profundo, nuevamente dijo: bien Gora, tienes razón, ¡vamos a ser fuertes! Gora nuevamente le ladró. La perrita se iba hacia atrás y hacia adelante dando saltos, hasta que Melina ¿Gora, que me estas mostrando? vio en la parte de atrás de su carro una cobija, tenían el botiquín, alimentos enlatados que siempre mantenía Melina era una mujer previsiva, agua, linterna, cojines, un extintor y obvio el alimento de su perrita Gora.
Sigue leyendo «Cuentos sobre valores: Fortaleza»Cuentos sobre valores: Laboriosidad
Todos contaban, cada uno quería echarle ventaja al otro, se agredían verbalmente, se lanzaban a empujones, y se tiraban una que otra picada, entre discusión y discusión se hacía imposible repartir la cosecha, ellos eran las avispas, avispones, zánganos, había otra tropa de trabajadores arduos que no dormían ni de día, ni de noche y se organizaban como ninguno, ellos solamente esperaban resultados en silencio, nada decían solo querían lo justo y eran nuestras amigas más laboriosas las hormigas. Entre ellos no se escuchaban y cada grupo pedía más, justificaban que les había tocado planificar, organizar, pensar más que al otro, se señalaban y decían que el trabajo de ellos era el más difícil e importante y el de los demás el más fácil, al final de un arduo y cansado día las avispas, avispones y zánganos habían llegado a una decisión final, habían repartido la cosecha treinta por ciento para avispas, avispones y zánganos y diez por ciento para nuestras laboriosas amigas las hormigas, ellas recibieron su cosecha en silencio y se fueron; sabían que con eso no podrían subsistir así que cuando llegaron a sus hormigueros se repartieron el trabajo y como nunca trabajaron para tener su cosecha lista, esto les sirvió para darse cuenta que ellas también podían planificar, organizar, pensar y trabajar. Al siguiente año cuando convocaron a la reunión para ponerse de acuerdo como iban a trabajar entre todas y recoger sus cosechas, llegaron las avispas, avispones y zánganos y las hormigas mandaron una carta agradeciendo por la invitación, allí explicaban que se retiraban de forma definitiva del encuentro, referían que habían encontrado una forma más rápida, ágil de lograr la cosecha, lo mejor aún menos conflictiva y justa de entregarla. Todos quedaron en silencio y tristes, se habían dado cuenta que la laboriosidad de las hormigas era importante para ellos, es más ese año se vieron en apuros porque empezaron a planificar, organizar, pensar, pero no hubo quien fuera a trabajar en la recolección. Sacaron muchas conclusiones y entre ellas es a no echarle ventaja al otro en su trabajo, a valorar el tiempo y esfuerzo de los demás, a que cuando se es justo se recibe lo justo y a partir de ese día estos tres grupos se han convertido en forajidos que deben ir en búsqueda de presas para conseguir su alimento.
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Vino el caos y le dijo al orden, ¡no dejaré que me sigas incomodando!, el orden miró sorprendido al caos y no le respondió, consideraba que era absurda la demanda que le hacía.
Sigue leyendo «Cuentos sobre valores: Orden»Cuentos sobre valores: Esperanza
Bii subió con su familia al barco pirata, querían salir de la pobreza y guerra que los aquejaba en su pueblo, los que habían pisado ese barco tenían claro que quedarse era un riesgo, e irse en el barco igualmente lo era, pero guardaban la esperanza de llegar a tierras que les brindara una oportunidad de vida diferente. Bii no dejaba de tener miedo por su familia, pero no tenía otra salida, tenía que salir con ellos o sino nunca los volvería a ver. Llevaban raciones medidas de pan, carne seca y agua para ocho días, si el viaje iba bien como se lo esperaban, llegarían en cinco días al destino.
Sigue leyendo «Cuentos sobre valores: Esperanza»CUENTOS SOBRE VALORES: BONDAD
En la puerta de la iglesia había una anciana de ochenta años pidiendo limosna y junto a ella una madre con dos niñas, una mujer recién llegada a la ciudad, desplazada de un pueblo por la violencia, la anciana la miraba a ella y sus hijas, la mujer le dijo ¡señora que pena! ¿estoy invadiendo su espacio?, la anciana inmediatamente le dijo: no mija tranquila, acá hay para todos, vamos a caber en el cielo como no vamos a caber acá, la mujer quedó muy agradecida y se presentó soy Ana y mis dos hijas Luna y Paloma, la anciana sonrió y dijo ¡pero que nombres más bellos! y las niñas también.
Sigue leyendo «CUENTOS SOBRE VALORES: BONDAD»STORIES ABOUT VALUES: LOVE
Risking their lives, every week the lovers met in a clearing in the forest. They already knew that the meeting place would be where they saw each other for the first time in the crystal lake, an hour before midnight; With them the impossible had happened: a goat and a wolf in love, like stories about princesses, the kind from cartoons.
